Además de como compositor, Francisco Guerrero es recordado por el relato que publicó sobre su peregrinación a Jerusalén a los 62 años y en pleno siglo XV. Volvió vivo de milagro. Curiosamente, él mismo cuenta que lo que le impulsó a hacer el viaje fue su tarea de compositor de villancicos en la Catedral, porque, al componerlos, se le avivaba el deseo de visitar los lugares donde sucedieron esas cosas de las que hablaba: