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Reportaje en
Windows Media Superación
A
pesar de que nació sin brazos, ha tocado frente a multitudes, pero lo que
le ha dado mayores satisfacciones fue cuando lo hizo frente al Papa Juan
Pablo II.
Conversar con Tony Meléndez, a quien muchos llaman “el hombre de los pies
de Dios”, es simplemente una experiencia extraordinaria. No tiene brazos,
pero en su plática sobresale su positivismo, un férreo amor por Dios, una
fe inquebrantable y los deseos de hacer hasta el final algo que para
muchos pareciera imposible, tocar la guitarra con los pies.
José Antonio Meléndez Rodríguez, verdadero nombre de Tony, tiene 42 años.
Nació en la ciudad de Rivas y aunque se marchó a Estados Unidos cuando
tenía un año, siempre guarda buenos recuerdos del terruño que le vio
nacer, adonde llega cada vez que sus giras se lo permiten.
Tony se siente iluminado porque cuando tenía 25 años, tuvo el privilegio
de tocar su guitarra, con los pies, frente a miles de jóvenes y, lo más
importante, en presencia del Papa Juan Pablo II.
Comenzó a sacar notas musicales a la guitarra con sus pies desde muy joven
y aproximadamente a los 18 años ya se encontraba tocando para eventos
especiales, desde entonces no se ha detenido.
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