Martes, 15 de diciembre de 2009
Bach : MUSICO DE JAZZ. IR AL ARTICULO





Fuentes:   MUTOPIA



Bach, Músico de Jazz

Resumen por:Donanfer
Bach, Músico de Jazz
Una noche, hacia 1949, Charlie Parker compartía con el pianista ciego Lennie Tristano una función en el Birdland, uno de los clubes de jazz más famosos de Nueva York. Habitualmente ruidosa, la clientela estaba esa vez más indómita e indiferente que de costumbre. Cuando Parker terminó su entrada y llegó el turno del pianista, la juerga había alcanzado su nivel máximo de estridencia: el sonido cristalino de las bebidas blancas se montaba sobre los decibeles crecientes de la animada conversación. Sin ceder al desaliento, Tristano empujó a escena a Lee Konitz y Warne Marsh, los dos saxofonistas de su banda, con una orden precisa. El local pasó de la euforia al nerviosismo y de la perplejidad al silencio reverencial. Konitz y Marsh habían empezado a tocar la Invención Nº 1 en do mayor , de Johann Sebastian Bach, una pieza que frecuentarían también en los años siguientes y de la que existe incluso un registro en vivo de 1975 en el disco Live at the Club Montmartre . La seducción que ejercen las obras de Bach en los músicos y en los oyentes de jazz no es caprichosa y tiene varias explicaciones. La más superficial, y también la menos convincente, es, desde luego, la exhibición de virtuosismo que demanda su ejecución. Pero, por otro lado, no es menos cierto que esa música parece la menos propicia para la improvisación. Aunque la improvisación colectiva del jazz temprano de Nueva Orleans era eminentemente polifónica, es evidente que el contrapunto imitativo (en el que las distintas voces repiten los mismos motivos melódicos a la manera de un canon), típico de, por ejemplo, algunas de las fugas de Bach, resulta difícilmente conciliable con la autonomía necesaria para manipular a discreción una melodía. En el caso de Tristano, que había recibido una formación clásica, el descubrimiento de la consanguinidad entre Bach y el jazz procedía de su fascinación por la linealidad y los contrapuntos rítmicos. "A fines de los cuarenta, solíamos tocar muchas fugas de Bach. Sonaban muy hermosas y con una rotunda sensibilidad jazzística", contaría el músico años después. "C Minor Complex" y "G Minor Complex", temas incluidos en el disco The New Tristano (1962), constituyen la prueba definitiva del modo en que Tristano revisó productivamente la herencia de El clave bien temperado . Más o menos por la misma época, otro pianista formidable, Bud Powell, había traficado en su disco Bud! (1957) una referencia al barroco de la escuela bachiana. Allí está el tema "Bud on Bach" que empieza con una lectura tan vigorosa como desprolija del "Solfeggietto", de Carl Philipp Emanuel Bach, y, con una sabia explotación de las síncopas, deriva luego hacia una serie de variaciones en el más puro lenguaje del bebop . Es cierto que la indeterminación tímbrica de muchas piezas de Bach, la libertad respecto de la elección de los instrumentos, convierten a ese repertorio en presa fácil de los octetos de scat a cappella , los instrumentos de vientos, la ingeniería electrónica de los sintetizadores y, claro, los grupos de jazz. Así, Jacques Loussier, pianista egresado del Conservatorio Nacional de París, formó, a fines de la década de 1950, el Play Bach Trio, con Pierre Michelot en contrabajo y Christian Garros en batería (en la presentación del pianista en el Teatro Coliseo estarán el percusionista André Arpino y el bajista Vincent Charbonnier). El éxito fue instantáneo y el grupo vendió seis millones de una serie de discos en los que abordaba partitas, preludios, fugas y conciertos. Durante esos mismos años, el Modern Jazz Quartet armó también su repertorio con obras de Bach y recurrencia de contrapuntos, como el galante "Fugato" del disco Lonely Woman (1962), muy en sintonía, por lo demás, con el furor barroco de esa época, alentado por la proliferación de las interpretaciones en instrumentos originales y la irrupción del grupo vocal The Swingle Singers. Con todo, nadie podrá ir más allá de la bizarría experimental del pianista Uri Caine (verdadero virtuoso que casualmente estará también en Buenos Aires estos días como miembro del quinteto del trompetista Dave Douglas), quien en el desmesurado disco The Goldberg Variations (2000) expuso la obra secular de Bach a los aires metílicos del hip-hop y la música electrónica. Loussier y Caine tienen, sin embargo, algo en común: ninguno de los dos trasciende la matriz que les sirve de  . No hay paráfrasis y el núcleo de la pieza original queda intacto. En este sentido, las tentativas de Tristano y Powell difieren radicalmente de las de Caine y Loussier. Se trata, en el primer caso, de una apropiación estructural de la música de Bach, y, en el segundo, de la glorificación del crossover . Ese género hipnótico e inclasificable consiguió aquí un raro milagro: hacer jazz para gente a la que no le gusta el jazz y música clásica para gente a la que no le gusta la música clásica.
Donanfer
Bach, Músico de Jazz Publicado originalmente en Shvoong: http://es.shvoong.com/books/1683923-bach-m%C3%BAsico-jazz/

Tags: partitura

Publicado por bach24111 @ 15:09  | Partituras
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