Aclamación: Breve oración cantada derivada de las costumbres civiles de la Antigüedad y que se introdujo en las Iglesias cristianas en los primeros siglos del Cristianismo. Consistía en una sucinta fórmula de voto o de alabanza, que ordinariamente se repetía tres veces. La más célebre es la aclamación sobre las palabras : Christus vincit, Crhistus regnat, Christus imperat, que se encuentra junto a diversos textos en un gran número de manuscristos litúrgicos de la Edad Media.
Hoy día las aclamaciones que se hacen en la Iglesia son estas:
LAS ACLAMACIONES
Las aclamaciones más importantes son:
En la Plegaria Eucarística hay 3 aclamaciones:
prefacio >> Santo
consagración >> aclamación del memorial
doxología >> Amén
Las aclamaciones están puestas pensando que van a ser cantadas. De esa manera adquieren toda su fuerza.
La Iglesia indica que el Santo se cante siempre. Es el canto más importante de la Misa.
Es un canto de toda la asamblea. Debe ser jubiloso, aclamativo, bien sabido.
Es un canto Propio de la Misa: se recomienda seriamente no usar letras que no respondan al texto litúrgico.
La aclamación del memorial de la institución (después de la consagración) también debería ser cantada, y no siempre la misma, usando también las otras dos formas de la aclamación.
La respuesta Por tu Cruz... es la más indicada para Cuaresma.
La respuesta Cada vez... es la más apta para Adviento.
El Amén final de la Plegaria Eucarística debe ser vigoroso y debe ser cantado (Inaestimabile Donum). Sin embargo se lo suele cantar muy poco.
(Pero no es correcto que todos reciten la doxología junto con el sacerdote)
Fuentes: Diccionario de la música Michel Brenet. 1962.